sábado, 21 de agosto de 2010

Amenaza la prisión, ¿funcionará el PRI?

Juicio a La Corona

Esta semana se supo que directivos de la empresa Azucarera Argentina, propietaria del ingenio La Corona, serán procesados por la justicia federal. Se acusa a la fábrica de violar la ley 24.051 que castiga a quienes se deshacen de residuos peligrosos sin someterlos a un adecuado tratamiento para evitar contaminar el medio ambiente.
El ingenio La Corona, ubicado cerca de la ciudad de Concepción, es sólo uno entre quince ingenios en la provincia de Tucumán. Los otros catorce difícilmente puedan certificar que desarrollan sus actividades de un modo radicalmente distinto al del ingenio concepcionense. Nos encontramos, por tanto, profundamente afectados por la industria local.

viernes, 13 de agosto de 2010

Crónicas de la guerra dulce

El origen de la cadena de la especulación

Una vez más se montó una operación para hacer escasear el azúcar y una vez más se acusó a los cañeros independientes de ser los culpables del asunto. Por ese motivo desde PULSO nos vemos obligados, una vez más nosotros también, a utilizar el blog para decir lo que usualmente se calla.
Sucede que, desde enero de este año, se viene produciendo un proceso crónico de escasez de azúcar, acompañado de una escalada de los precios finales del producto. Este fenómeno no es signo de un comportamiento normal de los mercados, sino que, por el contrario, es un testimonio bastante evidente de la manipulación de los mismos. Detrás de todo el movimiento del azúcar hay una larga cadena de especulación que involucra a muchos partícipes, pero cuyo origen es bastante fácil de identificar: los industriales.

lunes, 9 de agosto de 2010

La unión deshace la fuerza

La extraña lógica del gobierno tucumano

Desde la ejecución de la ofensiva privatizadora de la década de 1990, la mayoría de los servicios públicos quedaron en manos de empresas privadas. La excusa fue que éstos generaban grandes gastos para el Estado y la calidad de lo que ofrecían era pésima, por lo que –según la opinión del momento– se tornaba imperioso entregar su control a grupos que mejorarían el escenario. El problema es que esas empresas priorizaron siempre la rentabilidad por sobre su responsabilidad social, es decir, les interesó más producir ganancias que asegurarle a cada ciudadano la satisfacción de sus necesidades. Sabiendo perfectamente cuan despiadados pueden llegar a ser quienes van detrás del dinero, el Estado construyó mecanismos para controlar y domesticar a las empresas: nacieron así los entes de control.
En Tucumán, cuando EDET (una subsidiara de la Compañía General de Electricidad de Chile) se apoderó de la distribución de electricidad, se creó el EPRET. Y, del mismo modo, cuando Aguas del Aconquija comenzó a manejar el tema del agua se le opuso el ERSACT (luego la empresa francesa abandonó la provincia, y la nefasta SAT SAPEM se hizo cargo).