sábado 3 de julio de 2010

Las aguas bajan turbias

Agua enferma


Esta semana la prensa provincial se hizo eco de una denuncia que realizó Oscar Emilio Sarrulle contra los directivos del Ingenio La Florida, es decir contra el grupo empresarial que lidera Jorge Rocchia Ferro. Aparentemente en Las Cejas, una localidad tucumana cercana al límite con Santiago del Estero, hay un canal que abastece de agua de riego a los habitantes; el problema es que dicho canal transporta agua peligrosamente contaminada por culpa de los efluentes que el mencionado ingenio irresponsablemente le arroja en su cauce.
El agua del canal de Las Cejas es de color marrón obscuro y su consistencia es espesa y espumosa, completamente letal para los peces e indiscutiblemente tóxica para los seres humanos. El hedor que emerge de allí es nauseabundo, lo que genera una pestilencia insoportable a la que las familias de la zona no les interesa “acostumbrarse” (como les recomendaron que hicieran los funcionarios del SIPROSA).
Los campos de pastoreo, los criaderos de peces y las huertas que se ubican en los alrededores del canal, tanto en nuestra provincia como en la de Santiago del Estero, sufren las nefastas consecuencias de tener que recurrir a esa agua enferma.
El 30 de junio La Gaceta publicó un artículo en el que se le atribuía a Alfredo Montalván, secretario de Medio Ambiente de la provincia, la defensa de la idea de que la vinaza que La Florida arroja al canal (generada en cantidades excesivas desde que se empezó con la fabricación de bioetanol) no es contaminante. Al día siguiente el propio Montalván ejerció su derecho a replica –después de que muchos foristas de la versión digital del diario le sugirieron que si no era dañina entonces la bebiese–: aclaró que él había querido decir que, si bien es cierto que la vinaza castiga a los seres vivos que entran en contacto con ella, ésta no contamina si está debidamente tratada, e incluso puede llegar a servir para aumentar la fertilidad de los campos de cultivo, por lo que las autoridades del ingenio deben ocuparse de hacerlo en los próximos meses.
El tema de la contaminación por intermedio del arrojo de vinaza a los ríos y canales es algo que se viene discutiendo desde hace años en esta parte del país. De hecho en nuestra provincia los dueños de ingenios se comprometieron hace tiempo a adoptar un programa de renovación industrial que garantizase que ellos iban a asegurar la protección ambiental a la hora de desarrollar sus actividades. Sin embargo lo que sucede en Las Cejas deja en evidencia que sus promesas caen en saco roto, y que limitar su acción de crecimiento económico y evitar, al mismo tiempo, el daño ecológico no entra en su lógica.

La uruguayización de Tucumán

No es sólo el Este tucumano el que tiene que tolerar vivir con agua de pésima calidad, toda la provincia está afectada por lo mismo. La situación del arroyo El Saladillo, por ejemplo, es también lamentable, mientras que en el Sur, especialmente en el departamento Chicligasta, el agua también está notoriamente contaminada. Allí no sólo los ingenios contaminan las aguas para riego y uso doméstico (y uso en edificios públicos), también lo hacen las diversas citrícolas, sin contar que además la infame Minera La Alumbrera contribuye perversamente a empeorar la situación, siendo culpable del aumento de los niveles de metales pesados por cada litro de agua, lo que pone seriamente en riesgo a todos los pobladores de la región.
La red de agua del Sur no garantiza la salud de los pobladores y contra ello las autoridades permanecen pasivas. Este gobierno ha hecho poco en materia hídrica. Para ocuparse del dique La Angostura esperaron hasta que la situación se volviese crítica, y sobre el desarrollo de los postergadísimos proyectos del Dique Potrero del Clavillo y del Dique Potrero de las Tablas no ha habido nada más que promesas para el futuro.
Esto confirma algo que ya habíamos destacado desde este espacio digital: Tucumán es una especie de Uruguay para Catamarca y Santiago del Estero, pues así como el país vecino contamina las aguas para recibir los beneficios económicos de Botnia, así también cierto sector agroindustrial y la UNT, con la complicidad de los organismos estatales de fiscalización que permiten más de lo que prohíben, son responsables de atentar contra la calidad del agua (y, por ende, contra la vida) para generar grandes sumas de dinero que benefician a muchos menos personas de las que perjudican. Y Tucumán, al igual que Uruguay, también genera contaminación puertas adentro, lo que afecta la ya castigada salud de quienes vivimos en la provincia.

pulso.tucuman@gmail.com

2 comentarios:

  1. Doy fe con lo de El Saladillo.Fui a pescar hace un par de meses a Los Romano y me encontre que el agua traia una marea negra, posiblemente los efluentes de alguna citricola.

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  2. ke choro que es roccha ferro

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